El final del verano está dejando señales preocupantes en algunos colmenares. En los últimos días, apicultores de Cuenca han difundido casos de explotaciones con una elevada mortalidad de colmenas, que en algún caso se situaría en torno al 40 %.

Se trata, por ahora, de testimonios particulares y no de datos suficientes para hablar de una mortalidad generalizada en la provincia. Sin embargo, la preocupación coincide con las alertas que están llegando desde otras zonas de España.

En Extremadura, APAG Extremadura ASAJA ha denunciado recientemente una mortandad superior al 40 % de las colmenas, que atribuye a una combinación de factores entre los que se encuentran la incidencia de la varroa, la falta de lluvias y las sucesivas olas de calor.

También desde Salamanca se está advirtiendo de una situación especialmente complicada. La Asociación de Apicultores de Salamanca habla de importantes mortalidades y señala, entre los factores implicados, la varroa, las condiciones climáticas, la presión de depredadores y otros problemas sanitarios.

Final de verano: un momento crítico para la varroa

La situación merece especial atención porque entramos precisamente en uno de los momentos más delicados del año para el control de Varroa destructor.

El Ministerio de Agricultura recuerda que la varroosis es actualmente la enfermedad que más daños ocasiona a la apicultura y que tiene carácter endémico en España y en el resto de la Unión Europea.

Uno de sus peligros es que su presencia puede pasar relativamente desapercibida durante un tiempo. Una colonia puede albergar varroa sin mostrar inicialmente efectos muy evidentes y, sin embargo, sufrir después un deterioro rápido. El Ministerio advierte expresamente de que estos colapsos pueden producirse especialmente a finales del verano y durante el otoño.

La varroa no solamente debilita directamente a las abejas y a la cría. Su presencia favorece también la aparición y transmisión de infecciones víricas y otros problemas que terminan comprometiendo la supervivencia de la colonia.

Por eso, esperar a observar abejas deformes, colonias muy despobladas o síntomas evidentes puede significar llegar demasiado tarde.

No tratar a ciegas: primero hay que saber qué está ocurriendo

Una de las ideas sobre las que venimos insistiendo desde Tierras Apícolas es la importancia de incorporar la monitorización de varroa al manejo habitual del colmenar.

No se trata únicamente de aplicar tratamientos en determinadas fechas, sino de conocer la evolución de la infestación y comprobar posteriormente si el tratamiento utilizado ha sido realmente eficaz.

El propio Ministerio de Agricultura recomienda abordar la varroa mediante una estrategia de lucha integrada, combinando los tratamientos veterinarios con un manejo adecuado de las colonias y procurando mantener los niveles de infestación por debajo de los umbrales que pueden provocar daños.

Suelos sanitarios: una herramienta sencilla que nos aporta información

Entre las herramientas disponibles para vigilar la evolución de la varroa se encuentran los suelos o fondos sanitarios, especialmente cuando incorporan una bandeja inferior que permite observar y contabilizar los ácaros que caen de forma natural.

Su principal ventaja es su sencillez. Sin necesidad de sacrificar abejas ni manipular excesivamente la colonia, podemos realizar controles periódicos y observar si la caída de varroa aumenta o disminuye.

También resultan especialmente interesantes para comprobar la eficacia de un tratamiento: podemos comparar la caída de ácaros antes, durante y después de su aplicación y obtener una indicación de lo que está sucediendo dentro de la colmena.

Pero conviene no confundir vigilancia con diagnóstico preciso.

La caída natural de varroa puede variar por diferentes factores y no refleja directamente el porcentaje de abejas parasitadas. Por ello, cuando necesitamos determinar con mayor precisión el grado de infestación existen otros procedimientos, como el lavado con alcohol o el método del azúcar glas, que permiten realizar un recuento sobre una muestra de abejas.

Otra herramienta sencilla para medir la infestación

Para realizar este tipo de controles existen dispositivos específicos como Varroa EasyCheck, un sistema reutilizable que facilita la toma de muestras y el recuento de ácaros y que puede resultar especialmente útil para quienes quieran incorporar la monitorización de varroa al manejo habitual del colmenar.

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(Este es un enlace de afiliado. Si realizas una compra a través de él, Tierras Apícolas puede recibir una pequeña comisión, sin coste adicional para ti).

Lo importante no es tanto utilizar un único sistema como incorporar una idea básica a nuestro manejo:

medir, actuar y volver a medir.

Aplicar un tratamiento y dar por supuesto que ha funcionado puede dejarnos una falsa sensación de seguridad precisamente en uno de los momentos más delicados del ciclo anual.

¿Qué está ocurriendo realmente en los colmenares españoles?

Las noticias y los testimonios individuales nos alertan de un problema, pero necesitamos datos para saber hasta qué punto está extendido.

Precisamente por eso, desde el Observatorio Apícola de Tierras Apícolas tenemos todavía abierto nuestro último Pulso Apícola 2026, dedicado a conocer cómo están monitorizando y tratando la varroa los apicultores después de la cosecha de primavera.

Queremos saber, entre otras cuestiones:

  • si se está midiendo el nivel de infestación antes de tratar;
  • qué métodos de monitorización utilizan los apicultores;
  • qué tratamientos se están aplicando;
  • qué principios activos y productos son los más utilizados;
  • y si posteriormente se comprueba la eficacia del tratamiento.

🐝 Últimos días para participar en el Pulso Apícola

Cerraremos la encuesta a finales de agosto.

Participar es gratuito, anónimo y solamente requiere 2 o 3 minutos.

Cuantas más respuestas consigamos, mejor podremos conocer qué está ocurriendo realmente en los colmenares y qué estrategias están utilizando los apicultores para enfrentarse a la varroa.

👉 PARTICIPA EN EL PULSO APÍCOLA SOBRE VARROA

Los datos serán analizados de forma agregada y publicaremos el informe con los resultados a comienzos de septiembre en el Observatorio Apícola de Tierras Apícolas.

Porque frente a un problema como la varroa, compartir información sobre lo que está ocurriendo en nuestros colmenares puede ayudarnos a todos a tomar mejores decisiones.

Fotos de Antonio García Simón, apicultor de la provincia de Cuenca

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