El otoño suele ser una época complicada para las abejas. Tras el ajetreo de la primavera y el verano, los campos empiezan a quedarse sin flores y, sin embargo, las colmenas necesitan seguir acumulando reservas para pasar el invierno.
Por suerte, la naturaleza no se olvida de ellas: todavía hay plantas que florecen en estos meses y que se convierten en auténticas aliadas para nuestras amigas aladas.
🌸 Brezo (Calluna vulgaris)
El brezo es todo un clásico del otoño. Sus pequeñas flores de color púrpura tapizan montes y laderas en septiembre y octubre. Para las abejas, es como encontrar un último banquete antes del frío. De él se obtiene la famosa miel de brezo, oscura, intensa y muy apreciada.
🌸 Madroño (Arbutus unedo)
Este arbusto mediterráneo es muy especial: ¡florece entre octubre y diciembre! Sus flores blancas en forma de campanita ofrecen néctar en pleno inicio del invierno, cuando ya casi nada más florece. Para las abejas, supone un recurso vital en el momento más escaso del año. ¡Ojo! La miel de madroño es espectacular, y muy diferente al resto de las mieles, por sus marcadas notas amargas.
🌸 Hisopo (Hyssopus officinalis)
Con sus espigas azuladas, el hisopo sigue floreciendo hasta octubre. Atrae a las abejas con su aroma intenso y su abundante néctar. Además de ayudar a las colmenas, es una planta aromática tradicional que también se cultiva en huertos y jardines.
🌸 Olivarda (Dittrichia viscosa)
Seguro que la has visto en cunetas y terrenos baldíos: la olivarda es una planta resistente, que aguanta hasta el otoño avanzado. Sus flores amarillas son muy visitadas por abejas y otros polinizadores, dándoles un empujón final antes de la invernada.
🌸 Malvas silvestres (Malva spp.)
Las malvas, con sus flores rosadas o lilas, prolongan su floración hasta entrado el otoño. Aunque no son tan melíferas como otras especies, su polen es muy valioso en una época en la que los recursos empiezan a escasear.
¿Por qué son importantes estas flores otoñales?
Gracias a ellas, las colmenas pueden llegar al invierno con reservas suficientes. Sin estos recursos, muchas abejas tendrían serias dificultades para sobrevivir hasta la primavera.
Por eso, cuidar de estas plantas y dejar espacios naturales donde puedan crecer es una forma sencilla de apoyar a las abejas… y, de paso, a nuestra propia alimentación, ya que dependen de ellas muchísimos cultivos.
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